1el marco del proyecto "Mecanismo para la mitigación voluntaria de emisiones de carbono en Colombia (CO-X1008) entre marzo y diciembre del 2013. Este componente del proyecto fue ejecutado por la Fundación Natura Colombia y financiado por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). 2 Colombiano Ingeniero Forestal. Especialista en Planeación Ambiental y Manejo Integral de Recursos Naturales. Correo: jaristizabal@ natura.org.co.
Para determinar la eficiencia y el ahorro potencial de leña de un nuevo prototipo de estufa de leña, se ejecutaron tres protocolos utilizados internacionalmente para este propósito: (1) la prueba de ebullición de agua (WBT sus siglas en inglés), que evalúa la eficiencia térmica, el tiempo de ebullición, la tasa de incineración y el consumo específico de combustible (CEC) de la estufa; (2) la prueba de cocción controlada (CCT, sus siglas en inglés), que se aplicó en 30 hogares para determinar la eficiencia de la estufa en función del CEC; (3) la prueba de funcionamiento en cocina (KPT, sus siglas en inglés), que se aplicó en 30 hogares para medir el impacto real de la estufa mejorada en condiciones de campo. Se pudo establecer que la eficiencia térmica de la estufa es del 15%, lo que supone un ahorro en el consumo de leña del 33%. Los resultados de la prueba CCT indicaron disminución de 13,4% en el CEC, mientras que la prueba KPT reveló disminución de 11,6%. Los resultados de la investigación ratifican lo encontrado por otras investigaciones sobre el tema: la eficiencia de una estufa lograda bajo condiciones controladas no parece guardar relación con los ahorros de leña que se obtienen cuando una estufa es introducida en ambiente real de cocción.
Palabras clave:Estufa mejorada; eficiencia térmica; consumo de leña.
To assess the efficiency and potential saving of fuelwood of a new and improved prototype of wood-burning cookstove, three well-known protocols were used: (1) the water boiling test (WBT), which assesses thermal efficiency, boiling time, burning rate, and specific fuel consumption; (2) the controlled cooking test (CCT), which was implemented in 30 rural households to establish the cookstove's efficiency in terms of specific fuel consumption (SFC); and (3) the kitchen performance test (KPT), also applied in 30 rural households, to measure impact in real household conditions. The improved cookstove presented 15% thermal efficiency, representing a 33% saving in fuelwood. In contrast, the CCT showed a 13.4% reduction in fuelwood consumption, whereas the KPT showed a 11.6% decrease. These research results confirm the findings of other studies in that the efficiency of improved cookstoves under controlled conditions does not necessarily relate to the fuelwood savings achieved when cookstoves are evaluated in a real kitchen environment.
Key words:Improved cookstove; thermal efficiency; fuelwood consumption.
Se estima que el 14% de la población colombiana, asentada mayoritariamente en las áreas rurales, dependen de la leña como su principal combustible para solventar sus necesidades de cocción de alimentos (DANE, 2008). El aprovechamiento térmico de este recurso se efectúa mediante el uso de fogones abiertos o estufas tradicionales con bajas eficiencias (menores al 10%) que demandan alto consumo para cumplir con determinadas labores de cocina. Se estima que la demanda de leña para cocción doméstica y producción de carbón vegetal, podría tener algún tipo de incidencia en los procesos de reducción y deterioro de la cobertura forestal afectando los bosques y la biodiversidad que ellos albergan; esta situación es particularmente relevante en áfrica y menos prominente en Asia y América Latina (Kissinger et al., 2012). Adicionalmente, el uso de fogones abiertos generan impactos negativos sobre el medio ambiente y la salud de las personas. El humo en espacios cerrados es responsable de 1,5 millones de decesos anuales en todo el mundo y afecta principalmente a mujeres y niños (OMS, 2006). Se sabe que la exposición frecuente al humo, producido por la combustión de la leña, tiene fuerte relación con enfermedades de tipo respiratorio como: la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), neumonía y asma, al igual que con diversos tipos de morbilidad oftálmica (OMS, 2006). Larsen (2004) indicó que en el contexto nacional, la contaminación intradomiciliaria es responsable del 16 al 25% de la morbi-mortalidad infantil entre el total de la población afectada por infección respiratoria aguda (IRA) y entre el 15% al 35% de la morbi-mortalidad en mujeres, ocasionadas por EPOC.
La combustión ineficiente de la leña produce sustancias altamente contaminantes como monóxido de carbono (CO), material particulado (PM10 y PM2.5) e incluso compuestos orgánicos persistentes (COP) que son liberados a la atmósfera en concentraciones muy por encima de los límites permisibles (OMS, 2006). Un estudio adelantado por el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial (2007), señaló que la combustión de leña en el interior de la vivienda participaba con cerca del 9% de las emisiones nacionales de dioxinas y furanos. El uso de fogones o estufas ineficientes contribuyera con la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) hacia la atmósfera. La combustión ineficiente de la leña no solo es responsable de generar dióxido de carbono (CO2), sino también otros gases con efectos potenciales de calentamiento global mucho mayores como: monóxido de carbono (CO), metano (CH4) y diferentes óxidos de nitrógeno (NOx). De forma reciente, se ha podido establecer que los aerosoles de hollín, una forma de material particulado compuesto principalmente por carbono elemental, también presentan un fuerte potencial de calentamiento global que lo ubica como el segundo agente promotor del efecto de invernadero solo superado por el dióxido de carbono (Bachman, 2009). La producción de hollín es inherente a la combustión incompleta de la leña. Si se considera que la cocción doméstica tiene implicaciones directas en cada una de estas problemáticas, entonces es evidente que mejorar el proceso de combustión de la leña tendrá efectos benéficos sobre la salud de las personas y el medioambiente en general.
En la actualidad, los principales esfuerzos en esta materia se concentraron en el desarrollo y aplicación de tecnologías de cocción mejoradas que sustituyan los sistemas tradicionales que durante siglos han sido utilizados por muchas comunidades rurales, principalmente en países en vías de desarrollo. No obstante, existe un consenso entre investigadores y académicos que indican la necesidad de garantizar que las nuevas tecnologías de cocción cumplan con unos mínimos requisitos de rendimiento en términos de eficiencia, emisiones y seguridad (Global Alliance for Clean Cookstoves, 2013). Típicamente, la eficiencia energética ha sido el principal indicador de rendimiento que se tiene para determinar el funcionamiento de un nuevo sistema de cocción el cual se mide por los protocolos estandarizados, que se presentan en la tabla 1.

La presente investigación estableció y utilizó la eficiencia térmica del nuevo modelo de estufa mejorada, mediante la aplicación de las tres pruebas estandarizadas. De igual forma, se buscó determinar la diferencia entre la eficiencia arrojada bajo condiciones controladas, con respecto a los ahorros reales de leña cuando la estufa se introdujo en un auténtico ambiente de cocción.
La estufa mejorada FN es un nuevo prototipo de estufa de leña diseñado por la Fundación Natura y basada en la estufa ICA-1791 desarrollada en los años ochenta por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA). Su apariencia externa es muy semejante a la ICA-1791; su diferencia fundamental consistió en la configuración de la cámara de combustión, que adoptó el diseño "rocket" implementado por diferentes modelos de estufas alrededor del mundo (MacCarty et al., 2008; Bryden et al., 2005). Bajo este concepto de diseño, la cámara de combustión tiene forma angular, cuya sección horizontal corresponde al lecho de ignición, y su parte vertical comprende el ducto de combustión y ascenso de gases calientes. Para reducir las pérdidas de calor por conducción, la cámara de combustión se construyó con ladrillo refractario de material silico-aluminoso con el fin de generar el aislamiento térmico apropiado. La sección transversal de la cámara es rectangular con una área de 280 cm2. Una descripción más amplia de la estufa puede ser consultada en Aristizábal (2010).
Ubicación
Las pruebas se realizaron en el departamento de Santander (Colombia), en los municipios: los Santos, vereda La Purnia, a 6°52'N y 73°06'W y Zapatoca vereda San Isidro a 6°53'N y 73°13'W. Las veredas presentaron condiciones climáticas muy similares, 1.150 y 1.350 m.s.n.m., temperatura promedio de 25 °C y una precipitación promedio de 1.000 mm anuales.
Selección de familias y construcción de estufas
Se escogió una muestra de 30 familias, con el objeto de lograr resultados estadísticamente significativos, dada la alta variabilidad que se presenta en el KPT, (Harvey y Tomas, 2011; Bailis et al., 2007). En cada lugar se selecionaron 15 familias que debían cumplir con los siguientes requisitos: la leña era el combustible predominante en sus labores diarias de cocción y tenían una necesidad manifiesta de sustituir su fogón tradicional por la nueva estufa propuesta (figura 1). A las familias escogidas le efectuaron los estudios y evaluaciones de consumo de leña, y se construyó una unidad de la estufa FN.

Materiales empleados
En la tabla 2 se presentan los materiales y equipos utilizados conforme al protocolo.

Para el test de cocción controlada, se utilizaron los siguientes ingredientes por cada prueba: 500 g de arroz; 500 g de yuca (sin cascara); 1.800 g de agua; 30 g de aceite de cocina; 70 g de cebolla junca; 20 g de sal y 5 kg de leña.
Test de Ebullición del Agua (WBT)
A una familia escogida aleatoriamente entre las 30 familias participantes, en su estufa mejorada, se determinó la eficiencia térmica de la estufa FN, aplicando las tres fases del test de ebullición del agua (WBT) versión 4.2.2.

Los datos se registraron en el formato de campo y se sistematizaron en la hoja de cálculo que acompaña el WBT. De cada prueba se efectuaron cinco repeticiones. En la prueba se utilizó leña de la especie guamo (Inga edulis). El objetivo de la prueba era determinar el funcionamiento de la estufa considerando cuatro métricas fundamentales: eficiencia térmica, tiempo de ebullición, tasa de incineración y consumo específico de combustible. Una descripción más detallada del procedimiento metodológico, así como el aplicativo para establecer los resultados de la prueba, puede ser consultada en The Water Boiling Test Protocol v. 4.2.2 (2013).
Test de cocción controlada (CCT)
En las 30 familias escogidas para la prueba, se implementó el test de cocción controlada (CCT) versión 2.0, preparando un alimento típico de la zona, para determinar el rendimiento de la estufa. Se comparó la tarea de cocción en la estufa eficiente, respecto a su contraparte tradicional (Bailis, 2004). La prueba se realizó bajo condiciones controladas, y se introdujo un par de variaciones respecto al CCT estándar:
Las modificaciones presentadas hicieron que la prueba no fuera estrictamente controlada como sugiere el protocolo, lo cual podría afectar el resultado general del parámetro que se pretende medir. No obstante, se condujo una versión semicontrolada del CCT con el propósito de establecer el rendimiento real de la estufa bajo un contexto que se asemeje más a una rutina normal de cocción tal y como lo demuestran Adkins et al. (2010).
Para el área de estudio, se escogió como alimento típico arroz y yuca. Esta preparación (que también es común en otras regiones de Colombia) consiste básicamente en cocinar tanto el arroz como la yuca en agua hasta alcanzar su punto apropiado de ablandamiento, momento en el cual dicho alimento es apto para consumir. Cada alimento se cocina por separado en su propia olla.
Para la cocción se utilizó el siguiente procedimiento: en una olla de 2,5 L de capacidad, se agregaron 30 g de aceite de cocina, 10 g de sal y 70 g de cebolla junca previamente picada. En la otra olla, de igual capacidad, se colocaron 500 g de yuca (previamente pelada, lavada y pesada), con 800 g de agua y 10 g de sal. El operador de la estufa (o fogón), la encendía y cuando existió la certeza de que el fuego se mantendría por sí solo, se dio por iniciada la prueba y se puso en funcionamiento el cronómetro.
Las ollas se colocaron al mismo tiempo. En el caso del arroz, el operador permitió que la cebolla y la sal se sofrían con el aceite caliente, por un tiempo aproximado de 3 minutos, y se procedió a agregar el agua (1.000 g). El arroz se agregó cuando el agua alcanzó su punto de ebullición y se mantuvo el fuego alto hasta lograr su completa evaporación. Cuando el arroz se encontró en estado "seco", se colocó en fuego bajo hasta alcanzar su punto óptimo de cocimiento. Lo anterior se reconoce porque el arroz "crece", es decir se produce el máximo hinchamiento del grano por la acción conjunta de la humedad y el calor.
Así mismo la olla con la yuca, agua y sal se colocó en fuego alto hasta que el agua alcanzó su punto de ebullición y se mantuvo en esta condición hasta el momento en que alcanzó su punto de ablandamiento. El operador de la estufa reconocía esta condición por tanteo, al aplicar presión sobre la yuca mediante el empleo de un tenedor de mesa. Es importante mencionar que en el desarrollo de la prueba en la estufa mejorada se siguió un procedimiento diferente al del fogón tradicional. En la estufa, el arroz se colocó en la hornilla principal (aquella donde la olla queda expuesta directamente al fuego), mientras que la yuca se colocó sobre una de las dos hornillas secundarias. Tan pronto como en la olla con arroz se evaporó completamente el agua, se trasladó a la hornilla terciaria en donde la menor intensidad de temperatura, le permitió lograr el punto óptimo de cocimiento sin que el arroz corrierra el riesgo de quemarse. Por su parte, la olla con yuca se reubicó en la hornilla principal para acelerar su proceso de cocción.
La prueba se concluyó en el momento en que la yuca alcanzó su punto óptimo de ablandamiento. Se detuvo el cronómetro y se registró el tiempo transcurrido. Se retiraron las ollas de la estufa y se pesó en la balanza su contenido. En el caso de la olla con yuca, se pesó con el agua que aún permanecia en la misma. Se extinguió la leña que permanecía encendida y se retiró de la estufa, desprendiendo previamente los tizones de los extremos, y se colocaron en una bandeja. Se pesó la leña sobrante (incluida la parcialmente quemada). Se retiraron los tizones de la cámara de combustión y se pesaron junto con aquellos que se desprendieron de los extremos de los leños incinerados. Se efectuaron tres repeticiones por familia, tanto en el fogón tradicional como en la estufa mejorada. Bailis (2004) ofrece una descripción pormenorizada de cada paso que debe seguirse en la ejecución del presente test.
Test de rendimiento de cocina (KPT)
En el campo se estableció el impacto real de la introducción del nuevo sistema de cocción sobre el consumo doméstico de leña, para lo cual, se evaluaron cualitativamente diferentes aspectos del funcionamiento de la nueva tecnología y se comparó cuantitativamente el consumo del nuevo sistema respecto al fogón tradicional (u otro tipo de estufa) en un contexto real de operación (Bailis, et al., 2009). El evaluador no ejerció ninguna injerencia sobre los aspectos que tienen que ver con la rutina normal de cocción, a fin de evitar situaciones artificiales. En ausencia de datos previos que pudieran ser utilizados para definir un tamaño de muestra estadísticamente significativo, se optó por evaluar a 30 familias, lo cual se considera como la mínima cantidad recomendada para adelantar la prueba (Harvey y Tomas, 2011). Las familias no fueron escogidas aleatoriamente, sino que su participación se basó en la libre decisión de un grupo de beneficiarios que voluntariamente deseaban ser involucrados en el ejercicio de evaluación de consumo; ellos fueron informados de los requisitos y posibles complejidades a los que estarían abocados durante el periodo de duración de la prueba. Una vez se decidió el tamaño de muestra, se eligió un enfoque pareado para el KPT, es decir las 30 familias participantes se evaluaron antes y después de la introducción de la estufa mejorada. Se definió un periodo de evaluación de 6 días con cada familia; 3 días evaluando los consumos del fogón tradicional y 3 días evaluando los consumos con la estufa mejorada. Para evaluar los consumos en cada familia se utilizó el siguiente procedimiento:


Entre la primera y segunda fase de monitoreo transcurrió un periodo aproximado de 45 días, tiempo en el que se construyó la estufa FN; en cada hogar participante, se facilitó el secado por un tiempo adecuado y se permitió la utilización para que el operador de la estufa (ama de casa) se familiarizara con su funcionamiento antes del inicio de la prueba.
Eficiencia térmica
El parámetro más importante del WBT es la eficiencia térmica que se define como la fracción de calor producida por el combustible que es transferida al cuerpo receptor (olla). Por tratarse de una medida adimensional, generalmente se expresa en valores de porcentaje. Para estufas masivas con capacidad para operar con más de dos ollas, esta métrica se calculó a partir de la siguiente ecuación:

Donde: hc = eficiencia térmica, Pjci = peso inicial de la olla j con agua, Pj = peso de la olla j, Tjcf = Temperatura final de la olla j con agua, Tjci = Temperatura inicial de la olla j con agua, Wcv = cantidad de agua evaporada, fcd = cantidad de leña seca consumida y LHV = poder calorífico inferior.
En la tabla 4 se registran los resultados individuales de cada uno de los cinco ensayos del WBT realizados a la estufa FN y sobre los cuales se efectúa la discusión del resultado general de la prueba.

En la fase de arranque en frío, la estufa FN logró una eficiencia de 14,2±1,3%, mientras que en la fase de arranque en caliente la eficiencia ascendió al 16,6±1,1% (figura 4). Lo anterior es consecuente con lo reportado para estufas masivas, cuyo rendimiento es bajo cuando el encendido se hace en frío debido a que la mayor masa de la estufa retiene una mayor cantidad de energía térmica reduciendo la cantidad de calor transferible al cuerpo receptor. Una vez la estufa se encuentra caliente, la transferencia térmica aumenta y mejora la eficiencia del proceso (Bailis et al, 2007).

Sin embargo, la estufa tuvo un pobre desempeño en la fase de fuego moderado (simmering) dado que la eficiencia solo alcanzó un 7±0,4%, lo que significa que para labores de cocción de baja intensidad térmica, la estufa FN demandará una mayor cantidad de combustible para mantener una temperatura de referencia. La eficiencia térmica general de la estufa FN es del 15%, dado que se determina como el promedio logrado entre las fases de arranque en frío y arranque en caliente (DeFoort et al.,2009).
Tiempo de ebullición
Se define como el tiempo que emplea la estufa en lograr que el agua de la olla principal alcance el punto de ebullición local. En la fase de arranque en frío, la estufa FN tardó en promedio 52,4±8 minutos en conseguir este objetivo; mientras que en la fase de arranque en caliente el tiempo fue de 32,6±4,6 minutos en promedio (figura 5). Al efectuar la comparación de medias con la prueba t-student, se pudo establecer que existen diferencias estadísticamente significativas con un nivel de confianza del 95% entre el tiempo que tarda en alcanzar el punto de ebullición entre ambas fases. Es decir, el tiempo de cocción de una determinada labor se reduce en un 37% si la estufa se utiliza en caliente.

Tasa de incineración
Esta métrica se define como la cantidad de combustible (leña) consumido por el fuego, por unidad de tiempo. En la fase de arranque en frío, la tasa de incineración fue de 48,2±3,7 g/min en promedio cifra que aumentó a 58,6±7,4 g/min en la fase de arranque en caliente (figura 6). En consecuencia, una estufa ya caliente tiende a favorecer la turbulencia de la llama, lo que de paso contribuye a aumentar la velocidad de difusión en el resto del combustible. En la fase de fuego moderado (simmering), la tasa de incineración disminuyó a 36,4 g/min, un resultado lógico si se tiene en cuenta que un fuego bajo tiende a comportarse de forma laminar y con ello, la velocidad de difusión es menor.

Consumo específico de combustible (SFC)

Esta cifra resulta muy semejante a la hallada por el autor en una evaluación previa, en donde fueron medidos los consumos específicos de tres prototipos de la estufa FN y comparados contra un fogón tradicional, obteniéndose una diferencia del 14,66% (Aristizabal, 2010).

No obstante, es importante mencionar que al efectuar una evaluación desagregada por núcleo familiar, se pudo constatar que en el 23% de los hogares, el fogón tradicional superó en rendimiento a la estufa FN con valores que fluctuaban entre el 3% al 29%. En contraste, el restante 77% de los hogares evaluados presentaron rendimientos en favor de la estufa FN que oscilaron entre el 3% y el 78%. Lo anterior es el reflejo de la heterogeneidad relacionada con el diseño mismo de los fogones tradicionales en cada hogar participante. Algunos fogones presentaban diseños artesanales en donde el fuego se encontraba semiconfinado, mientras que en otros quedaba completamente expuesto al aire, lo cual tiene un impacto directo en la transferencia térmica del sistema y consecuentemente, en la eficiencia del mismo.
Consumo de leña
El impacto real de un nuevo sistema de cocción en el consumo de leña doméstico, sólo puede ser evaluado a partir de la variación en los patrones de consumo de este recurso. El estudio cuantitativo del KPT adelantado en las 30 familias participantes, tanto antes como después de la introducción de la nueva estufa, no arrojó un resultado concluyente respecto a los potenciales ahorros de leña debido a la alta variabilidad de los resultados entre hogares, que se presentan en la tabla 5. Lo anterior, se debe a la alta dispersión de los datos obtenidos, los cuales fluctuaron entre valores negativos (es decir, familias donde el consumo de leña aumentó con la introducción de la nueva estufa) y positivos (donde la estufa FN demostró un menor consumo por persona respecto al fogón tradicionalmente usado). El consumo promedio en el escenario de referencia (fogón tradicional) fue de 4,64±2,5 kg/persona/día, mientras que con el uso de la estufa FN, el consumo se redujo a 3,92±2 kg/persona/día. Los coeficientes de variación para cada escenario (consumo de leña antes y después de la implementación de la estufa) fueron del 55% y 51% respectivamente, y coinciden con lo señalado por (Bailis et al., 2009) respecto a la variabilidad de los datos.
Para evaluar la normalidad de las observaciones, se utilizó la prueba de Shapiro Wilks y se encontró que los resultados obtenidos no respondían a una distribución normal. Bajo esas circunstancias, se recurrió a la prueba de contraste de Wilcoxon con el propósito de establecer diferencias entre las medianas calculadas para ambos tratamientos. El análisis arrojado por este método encontró diferencias estadísticamente significativas entre ambos parámetros con un nivel de confiabilidad del 95%. Lo anterior significa que para la muestra evaluada, una reducción del consumo de 0,54 kg/persona/día refleja con mayor grado de certidumbre los ahorros potenciales de leña por el uso de la estufa FN en comparación con los sistemas de cocción tradicionales, lo que equivale a una disminución del uso de este recurso en un 11,6%.
Comparación y análisis entre protocolos
La eficiencia térmica de la estufa FN calculada a partir de la implementación del WBT, indica que este sistema de cocción tiene el potencial de transferir el 15% de la energía liberada en el proceso de combustión de la leña hacia los cuerpos receptores. Si se asume que la eficiencia térmica promedio de un fogón tradicional es de aproximadamente un 10%, entonces la estufa FN es un 33% más eficiente que el sistema tradicional. Lo anterior implica que por cada kilogramo de leña utilizado en el fogón tradicional para realizar una determinada labor de cocción, la estufa FN solo requerirá 0,67 kg para ejecutar la misma tarea.
Sin embargo, esta diferencia en la eficiencia térmica lograda con el WBT contrasta significativamente con la diferencia del consumo específico de combustible entre el fogón tradicional y la estufa FN arrojada por el CCT (13,4%), lo que puede ser explicado por el hecho que en el WBT se utilizaron las cuatro hornillas (100% de la capacidad instalada), mientras que en el CCT tan solo se utilizaron dos (50% de la capacidad instalada). Bajo estas circunstancias, es presumible que el concepto de "economías de escala" en el consumo de leña puede ser aplicable en la medida en que la estufa pueda ser utilizada a plena capacidad.
Por otro lado, el ahorro promedio en el consumo de leña logrado por el KPT como indicador proxy de la eficiencia de la estufa, sólo representa una tercera parte de la eficiencia térmica obtenida con el WBT. Lo anterior parece ratificar una afirmación ampliamente extendida en el ámbito de la evaluación de la eficiencia de los sistemas de cocción: no existe correlación entre la eficiencia lograda bajo condiciones controladas y aquella que puede ser medida bajo condiciones reales de campo con el KPT (Lee et al., 2013; Bailis et al., 2007). Notablemente, se observa una mayor afinidad entre la diferencia detectada para el consumo especifico de combustible con el CCT y la diferencia entre consumos de leña derivada del KPT (13,4% y 11,6%, respectivamente). Esta similitud entre resultados puede obedecer a que el CCT ejecutado en esta investigación fue conducido de forma semicontrolada, es decir, aspectos como la operación de la estufa y el tipo de leña utilizada fueron manejados de manera más flexible que se asemejan más al KPT y que distaban de la manera controlada con la que usualmente se hace dicho test. Sin embargo, esta similitud sólo resulta anecdótica si se considera que el resultado encontrado con el KPT no fue concluyente.
Bajo este panorama debe ser objeto de debate, la conveniencia de utilizar uno u otro método para determinar los ahorros de leña que se consiguen, cuando una estufa mejorada es introducida en un ambiente real de cocción.
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