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Los frutos del tomate representan uno de los componentes más frecuentes de la dieta humana,
debido a su notable riqueza en: vitaminas, azúcares, compuestos antioxidantes, pigmentos
carotenoides, microelementos, metabolitos segundarios, sales minerales y fibras, así como sus
excelentes cualidades gustativas, que mejoran el apetito y contribuyen con la digestión de
alimentos. (Elein Terry-Alfonso, Mayo-agosto, 2018) y (Luna-Guevara, 2014). Algunos de estos
compuestos se relacionan con la prevención de enfermedades como el cáncer, la inflamación del
colon y el síndrome de degeneración muscular, principal causa de ceguera en gente mayor de 65
años.(Bobo, 2014; Hernández, Politécnica, & Orihuela, 2016).
El cultivo de tomate se ve influenciado por unas variables ambientales como la temperatura,
humedad, tipo de suelo y luminosidad que causan efectos diferenciales que lo favorecen o afectan;
además de los controles con sustancias químicas (plaguicidas) aplicadas para evitar plagas
asociadas al cultivo. Este es un fruto que madura en verano, necesitando así; temperaturas que
durante el día oscilan por los 25°C, y durante la noche entre los 10°C y 15°C. Este cultivo se
puede ver afectada por varios microorganismos fitopatógenos, los cuales pueden generar deterioro
en el sabor, olor, color, apariencia o textura de los frutos. (Elein Terry-Alfonso, Mayo-agosto,
2018) y (Luna-Guevara, 2014)
Los hongos son una de las principales fuentes de deterioro del tomate, siendo los más destacados
Aspergillus phoenicis, Absidia spp, Trichoderma spp, Alternaria alternata, Fusarium oxysporum,
Fusarium moniliformis, Aspergilli us niger, Mucor spp, Rhizopus stolonifer, Penicillium spp,
Geotrichum spp y Phytophthora spp (Etebu, Nwauzoma, & Bawo, 2013; Musa, Sani, & Aliero,
2011)(Etebu et al., 2013). Este deterioro por efecto de los hongos, ha sido reconocida como
fuente de posible peligro para la salud humana y animal debido a que durante la infestación se
producen diferentes tipos de micotoxinas, sustancias que en cantidades muy pequeñas son toxicas
capaces de generar graves efectos sobre la salud después de la ingestión o inhalación (Musa et al.,
2011) y (Organización Panamericana de la Salud OPS, 2018)
Para contrarrestar la propagación de estos microorganismos (hongos) se han utilizado diferentes
alternativas como son los fungicidas sintéticos, los cuales han sido una buena alternativa. Pero