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Es así, que se desarrolla la modalidad de turismo rural, con el enfoque SIAL, y con ello
presentar estrategias a los artesanos, para que éstos, enfrenten los cambios económicos, por la
llamada globalización. La globalización, impone un modelo económico en todos los países, que
obliga a éstos a adoptarlo, aunque cada país es diferente, en la forma de su desarrollo económico,
por lo que perjudica a los países en desarrollo (Coppelli, 2018). Entonces, los pequeños
productores rurales quedan excluidos de las cadenas de producción, y tienen que implementar
estrategias para competir con los nuevos retos del desarrollo económico (Boucher y Reyes,
2011), una de esas estrategias es el agroturismo.
El Agroturismo, se perfila como un tipo de actividad turística, que ofrece al visitante la
posibilidad de conocer aspectos de la cultura local, y de aprender sobre prácticas tradicionales
como: la artesanía, lo cual beneficia no sólo a los propietarios de esos emprendimientos; también,
a todos los pobladores rurales, que tienen fuentes de empleo e ingresos, a través de dichas
actividades (Riveros, 2003). También, se desarrolla de manera sustentable, y tradicional, la cual,
aporta ingresos frescos en épocas de baja actividad productiva (Constabel, Oyarzun, y
Szmulewicz, 2007)
Es así, que el agroturismo, es una modalidad del turismo, que implica estar en los lugares
rurales, viajar al campo para conocer, y disfrutar de lo tradicional, de los cultivos, de las
cosechas; también, de los procesamiento de productos agropecuarios, forestales, y pesqueros;
además, de la artesanía y la cultura local (Blanco, 2012), como es la elaboración de pan en San
Miguel Tecomatlán, que incluye en sus elaboración material, materia prima y el saber-hacer.
También, constituye un vínculo entre el mundo rural y el urbano, aunque sean tan distintos,
pero como sociedad tienen un origen, y un destino común: el territorio, la gente, y su cultura
(Constabel, Oyarzun, y Szmulewicz, 2007). Es por ello, que el agroturismo, es importante para